Curanderismo emocional

A raíz de un artículo de Andrés Pérez Ortega, un profesional especializado en marca personal, he descubierto a este tipo, Tony Robbins, un orador (mega)motivacional. Los de Netflix le han hecho un documental y todo: “No soy tu gurú“. No lo he visto todavía; sólo he visto el tráiler y ya he quedado sobradamente impactada. Y escandalizada. Seguro que mi gurú no lo vas a ser. Además porque no me interesan los gurús sino las personas de carne y hueso que se equivocan, que intentan, que prueban, aprenden, reajustan, que se llevan ostias y que hablan de dificultades, de esfuerzo, dedicación. No de fórmulas mágicas.

Llevo un tiempo un poco obsesionada con este tema de los efectos de nuestra pasión por la immediatez. Así que sigo a alguna gente que me parece muy buena vendiendo motos o humo y poco más. Siento una mezcla de fascinación y no-puedo-parar-de-flipar. Se nos/les está yendo de las manos.
Reconozco que los americanos tienen muy bien integrada el arte de la oratoria en su manera de hacer. Pero a menudo lo que me rechina es el contenido de la oratoria. Nos/les veo muy obsesionados por crear impacto, que sea immediato y con resultados immediatos. Pero, ¿a qué estamos dispuestos a llegar? En tres sesiones obtén el éxito, en 5 pasos consigue tu paz interior, los 7 aspectos que debes saber para alcanzar la felicidad.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-36632598

Para mí el “yes, you can” tiene que ser un poco más humilde “let’s start trying, then stop, learn and redifine and try again, and again and again”.

No sé vosotros, mi experiencia me ha enseñado que el camino es el proceso, un proceso contínuo, que frecuentemente cambia. A mí nadie me ha hecho imposición de manos y me he “curado” al instante. Si me he “curado” ha sido a base de ponerle atención, de observar qué repercusiones tenía en mi según qué modos de hacer, de implicarme en mi, de dedicar cierto tiempo y energía a la reflexión, etc. La mejor inversión de mi vida fue un proceso terapéutico que duró unos años. No 3 días.

Es que he oído hablar incluso de “Cursos de milagros”. ¿De verdad? Parece que eso buscamos y por eso cada vez aparecen más curanderos emocionales, como dice Andrés Pérez en su artículo. Creo que sí hay que aprender a gestionar nuestros sentimientos. Pero el aprendizaje requiere de tiempo.

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