Ser creadores de nuestra propia oferta

Muy buen artículo de Andrés Pérez Ortega, profesional de marca personal. Dice cosas sugerentes como: <<Hemos caído en la trampa de la homogeneidad, de los profesionales clónicos, de las titulaciones a granel. Nos hemos dedicado a suavizar las aristas para que nos vean más redondos. Nos dicen que debemos ocultar las cosas que “no hay que poner en un currículo”. Mientras tanto nos hemos olvidado de que lo que nos hace especiales o singulares no es una sola cosa sino ese terreno de aluvión que es nuestra mente, en la que se van apilando los aprendizajes, sensaciones y recuerdos>>.

http://www.andresperezortega.com/2017/04/material-esta-hecha-oferta-personal.html

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De la autoayuda, a la antiayuda a la coayuda

Si quieres fórmulas mágicas, vete a Hogwarts

He leído este artículo que me ha llamado la atención. Precisamente porque una de mis profesiones es la de trabajar como terapeuta, me encuentro frecuentemente con mucha frustración por no conseguir realizar las checklist o wishlist ideales. Lo de piensa positivo o si lo deseas lo conseguirás… pues qué quieren que les diga… no siempre estoy ahí, ni puedo y no conozco a nadie que lo esté. Así que ha despertado mis simpatías esto de la antiayuda. Me he sentido que no estoy sola, hay otros que también están hartos de las fórmulas mágicas y los pasos dobles para conseguir la felicidad, el éxito y la panacea. Como digo alguna vez, si quieres fórmulas mágicas, entra en Hogwarts. ¿Y la cultura del esfuerzo?

Aunque eso de relajarse con la búsqueda de la felicidad (y otros lugares comunes) me parece el camino a seguir, para aceptar que a veces sufrimos y que hay malas personas por el mundo, considero que lo interesante sería desarrollar la coayuda en muchos aspectos. Dado que por mucho que nos formemos, no lo vamos a saber todo o no se nos va a dar bien equis tareas, podemos intercambiar capacidades y conocimientos.

¿Y si no me quiero especializar?

Recuperemos el espíritu renacentista

Los guruses -como algunos de vosotros les llamáis y como algunos se atreven a autoproclamarse- recomiendan de manera insistente que, para posicionarse, uno se especialize.
Sin embargo, desde que dejé mi trabajo en ADG-FAD, me dedico a proyectos diversos: no sólo como terapeuta, sino que también doy clases, busco y consigo subvenciones, escribo, … Y más cosas que puedo o podría hacer. O que puedo aprender a hacer.
¿Quieres casarte? ¿O celebrar una fiesta por tu 55 cumpleaños? Después de organizar el tinglado de la Nit Laus (una entrega de premios de diseño y comunicación con cerca de 700 asistentes) esto está chupado.
No sólo me dedico a proyectos diversos como fuentes distintas de ingresos, sino porque me he dado cuenta que me sienta bien la “infidelidad”. Me sienta bien tocar teclas distintas y no centrarme únicamente en algo muy concreto. Porque sino me aburro.
Así que, ¿cómo me posiciono? ¿Me hago una web para cada especialización? ¿O una sola en plan “La mujer orquesta”?

Y de este debate interno nació este blog.